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Mostrando las entradas de enero, 2026

Cuando ser buena duele

 Cuando ser buena duele A veces cansa… cansa tener que ser siempre la fuerte, la que comprende, la que da el ejemplo, la que calla por no herir, la que se traga el deseo por miedo al juicio. Cansa sentir que no puedes soltar, que no puedes gritar, que no puedes equivocarte porque todos esperan que seas “la buena”. Y mientras todos se recuestan en ti, tú te preguntas quién te sostiene a ti. Quién te abraza cuando estás agotada, quién te escucha sin pedirte que seas luz cuando estás en sombras. Hoy lo confieso: a veces no quiero ser ejemplo, ni fuerte, ni perfecta. Solo quiero ser yo. Con mis deseos, mis fallas, mis ganas de vivir sin tanto miedo. Porque ser buena no debería doler. Y si duele… entonces ya no es bondad, es sacrificio disfrazado de amor. ✍🏻 Carito 🌹 Fragmentos del Alma

La iglesia de cemento puede estar llena…

 ✍️🏻La iglesia de cemento puede estar llena… y aun así albergar corazones cansados y almas heridas. Hay personas que oran, cantan, sirven y diezman, pero caminan con tristeza, miedo o emociones no resueltas. No porque Dios falle, sino porque muchas veces se nos enseñó a creer sin atender el dolor, a obedecer sin escuchar el corazón, a callar lo que necesitaba ser acompañado. A veces confundimos espiritualidad con resistencia silenciosa. Santificación con represión. Fe con negación de lo que duele. Y sin embargo, Dios no pidió infelicidad como prueba de fidelidad. Nunca llamó bendición a la ruina interior. Siempre habló de restauración, descanso y vida abundante. Puedes permanecer en la iglesia visible, y eso está bien. Solo que el edificio no puede sustituir el trabajo interior que cada uno está llamado a hacer con honestidad y verdad. El templo acompaña, pero no reemplaza la conciencia. La doctrina guía, pero no siempre sana heridas profundas si no se vive con amor y compasión. J...

Tu eres mi sustento 🌹

 ✍️🏻Tu eres mi sustento 🌹 Hay etapas donde la fe no grita… respira. No siempre las puertas se abren cuando más las necesitamos. A veces se cierran todas al mismo tiempo y lo único que queda es seguir tocando con las manos cansadas y el corazón temblando. Esta etapa no habla de falta de fe, habla de cansancio humano. De gastos que llegan, de silencios que pesan, de preguntas que no se dicen en voz alta pero arden por dentro: ¿Hay alguien que me ayude?  ¿Hay alguien que me abra? ✍️🏻Ezequiel 29 me recordó algo duro y liberador a la vez: 🙏Cuando los apoyos humanos fallan, cuando las estructuras se caen, Dios no abandona… reordena. Tal vez hoy no tengo respuestas, pero sigo aquí. Tal vez no veo puertas abiertas, pero sigo creyendo que no todas las ayudas vienen con nombre humano. Hay temporadas donde Dios no acelera el proceso, sino que se vuelve sustento. Y aunque duela, aprender a depender solo de Él también es una forma de salvación. No me rindo. Respiro. Espero. Y sigo cami...

Meditación: Cerrar para volver a mí

 Meditación: Cerrar para volver a mí 10 de enero de 2026 Hoy escribo para no escapar de lo que siento. Ayer fue un día difícil. Después de una conversación larga y profunda, tomé una decisión que llevaba tiempo posponiendo: cerrar una puerta que ya no me daba paz. Ayer fue el día. Duele. Duele porque al hablar, mis palabras nombraron verdades que ya vivían en silencio. Verdades reales, sin culpa para nadie, pero imposibles de seguir ignorando. Decirlas fue necesario, aunque me partiera por dentro. Me importas, Señor. Me importa la coherencia entre lo que digo, lo que hago y lo que pienso. Y entendí que estaba muy lejos de eso. Mantener esa puerta abierta me alejaba de mí. Cerrar duele porque detrás había un mundo posible, una vida que sí deseaba. Pero mi realidad pesa, me supera, y debo hacerme cargo de ella. Hoy elijo cumplir, aunque me cueste. Soy tuya. Y confío en que al soltar, algo en mí se ordene. Que tu obra comience justo donde termina mi resistencia. No sé a dónde me lleve...